Por Andrés Antedoménico
Sdor. Provincial de la Coalición Cívica
La instancia legislativa en que se discutió el proyecto oficial sobre retenciones móviles resultó constructiva para una sociedad que reclamaba el debate de los legisladores en un tema tan importante para la Nación.
Infructuosamente vemos que, pese algunos parches irrisorios que se incluyeron en el dictamen final, este proyecto oficialista sigue teniendo los mismos déficits, problemas técnicos de implementación y fundamentalmente no modifica en esencia aquello que originó el problema.
En este contexto, se perdió una vez más la posibilidad de poner en común, oficialismo y oposición, un proyecto de política agroalimentaria que contemplara el incentivo a la ganadería, la lechería, el trigo y las economías regionales.
Y, lo más grave de esta iniciativa es la trampa de los plazos. Es decir el caballito de batalla del gobierno fue decir que este proyecto volvía los valores de las retenciones de soja y girasol no sólo al 11 de marzo, sino que incluso para los productores más chicos, los reducía aún más.
Pero como todo idilio está destinado a durar fugazmente, ya que la ley expresa puntualmente que: “El presente régimen será aplicable a las operaciones de venta de soja y girasol de la campaña 2007/2008 con fechas de emisión de formularios C 1116 B o C a partir del días 13 de marzo de 2008 y hasta el 31 de octubre”.
El texto habla por sí sólo y no contempla prórrogas posibles, con lo cual los productores chicos, medianos -a los cuales el Gobierno dice beneficiar- y grandes afrontarán la próxima campaña de gruesos con vigencia plena de las retenciones móviles contenidas en la resolución 125, pero sin ningún tipo de compensación.
Premio: avanza un espacio. Castigo: vuelve a empezar. Es aquí donde como espacio político ratificamos nuestra posición de avanzar en una política agroalimentaria integral y conformaremos en el Senado un proyecto alternativo junto con la oposición para fijar retenciones fijas en 35 por ciento mientras se diseña un nuevo plan para el sector agropecuario.
Esta semana se conocieron algunos números que alarman. La ganadería estancada desde hace 18 años según los datos de la propia Secretaría de Agricultura Ganadería y Pesca de la Nación (Sagpya); La Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y derivados de la Republica Argentina (Ciccra), en su informe mensual, asegura que en el primer cuatrimestre de 2008 se faenó un total de 4,66 millones de cabezas, cifra similar a la registrada en 2007, pero que el mantenimiento del nivel de actividad se explica por el incremento de la participación de las hembras que, con 2,28 millones de cabezas faenadas, se elevó hasta 49,1 por ciento del total; y según las previsiones del Consorcio Regional Agrícola (CRE), la superficie sembrada de trigo caería entre un 15 y 20 por ciento.
En este sentido, la lectura de los datos oficiales dice que lo que viene en el muy corto plazo es menos carne porque muchos productores están rematando vientres y se van de la actividad, menos tambos, menos trigo.
El contexto es crítico y el gobierno carece de sensibilidad para reconocerlo y trabajar para solucionarlo, en cambio se obstina en profundizar las causas que generaron el conflicto y sigue privando al país de aprovechar una época extraordinaria para sus productos.























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